La Teoría del Caos es un elemento de manejo referencial cultural amplio. Su gran número de publicaciones tiene denominador
común: la complejidad, la co-incidencia y simultaneidad de múltiples elementos en la dinámica de fenómenos y procesos, no
lineales ni predecibles sino azarosos o aleatorios. Sus patrones de "orden desordenado" son sistemas abiertos y multilineales, y
exigen alternativos modelos lógicos para su comprensión e interpretación distintos de los aplicados a fenómenos lineales
predecibles dentro de la polaridad dinámica de causa-efecto.
Las dinámicas sistémicas del Caos han generado necesidad de nuevos conceptos y técnicas de experimentación,
con gran incidencia en la elaboración de sistemas de representación de la realidad y sus bases filosóficas,
metafísicas y metodológicas acerca del significado de la impredecibilidad e inestabilidad compleja en los procesos
naturales, culturales y sociales, así como de sus comportamientos posibles a largo plazo. Su extrapolación a otros
dominios del conocimiento humano es aplicada en economía, sociología, teoría cultural, neurociencia y
planificación urbana, música, entre otras.
¿Por qué el Caos ha devenido en objeto de tan interesado estudio en la cultura contemporánea? Por el desarrollo de
intercontactos de conocimientos de las ciencias actuales, exactas, naturales y sociales, con co-incidencias,
reticulaciones y necesidades de articular explicaciones del mundo por medio de otras lógicas y sentidos.
La modernidad, en afán racionalista de organización de acuerdo con sus principios totalizadores, necesitó de esta referencia;
aquellas "aberraciones" que encontraba ocasionalmente en sus experimentos eran expresión de “desórdenes extraños y atípicos”
del orden universal que arbitrariamente creyó ver. La razón debía oponer y vencer al caos2
. El caos sólo era justificado como
existencia anterior a la presencia organizadora y regidora del logos y/o posterior a la acción de éste, es decir, a la presencia del
des-orden, de falta de estructura. Hoy los teóricos del Caos le valoran, al considerarle motor de un sistema que va a un otro
orden más complejo; reconocen que el Caos hace posible el orden. Aquella posterioridad se justificaba por la concepción de la
tendencia evolutiva del universo hacia un estado de disipación total de su estructura, su pérdida de calor y, por tanto, su muerte
térmica y general: esto lo formula el estudio de las leyes de termodinámica, o estudio de procesos dinámicos en los que la
presencia activa de calor garantiza orden y estructura. La asociación del caos con el desorden y la tendencia a la muerte cambió
radicalmente a partir de los años sesenta en Occidente, al surgir descubrimientos en la dinámica de ciertos sistemas naturales que
incluso privilegian la aparición de entropía.
La Teoría del Caos dista de ser un bloque monolítico en sus concepciones y áreas de trabajo y teorización. Es más bien un
eslabonamiento de modelos teóricos, formulaciones matemáticas y técnicas experimentales cuyo objeto de estudio es el
comportamiento de fenómenos inestables, aperiódicos, no lineales, impredecibles a largo plazo, característicos del mundo. La
propiedad de los sistemas caóticos o inestables radica en que durante su funcionamiento éstos nunca vuelven a establecerse en
sus configuraciones originales, luego de experimentar turbulencias en su desarrollo, originando múltiples, azarosos y posibles
comportamientos que se bifurcan




